La amistad

Un día en un jardín, una única rosa vi. Era fresca y hermosa, el rocío bañaba sus hojas.

A pocos pasos había un tallo, de hojas muertas rodeado.

-¿Qué te pasa tallo? ¿Por qué se caen tus pétalos?

-Mis pétalos son viejos, se mueren, a pesar de quererlos más que a nada.

-No te preocupes tallo, esos pétalos son malos, pronto llegará la primavera y tú tendrás hojas nuevas.

Me marché de aquel jardín. Después de ese comentario me conmoví.

De pronto me vi plantada, convertida en un tallo deshojado.

El tiempo rodó, voló, y al despertar dos bellas rosas había. Tan hermosa una, como la que a su lado lucía

-¿Qué ha ocurrido, bellas rosas? ¿Aquel pobre tallo la vida ha perdido?

-¿No me recuerdas?-exclamó una de ellas.

Yo soy el tallo, fino hilo que se podía romper.

Una rosa sola no puede vivir, pero cuando se junta con otra no debe morir.

La vida es una rosa fresca y hermosa, pero que no puede vivir sin hojas.

Si esos pétalos faltan, la razón de la vida se escapa.

-No debo perder mis hojas-me dije mientras feliz caminaba por aquel bello jardín de rosas.

 

-Ana María Otero-

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