Martes 15 de septiembre

Hola (nada de Querido diario o bobadas como esa). Me llamo Lucía y como mañana empieza el curso hoy me apetece empezar a contar en estas páginas mi vida. Por un lado lo hago para guardar estas sensaciones que experimento ahora a mis catorce años casi recién cumplidos (hace menos de tres meses) y así poder recordarlas algún día releyendo estas hojas y por otro lado para conocerme un poquito mejor.

Este año empiezo BUP, así que  ya no tengo que llevar uniforme y eso está genial. Vale, es verdad que tener que elegir todos los días la ropa es algo de lo que antes sólo me preocupaba en vacaciones, pero poder llevar pantalones y no siempre esa falda idéntica a la de todas las demás es algo guay. Mi hermana dice que a ella le da igual llevar o no uniforme y es verdad que cuando yo era una mocosa como ella tampoco me importaba, pero que no se preocupe porque aún tiene años por delante para hartarse antes de poder ir a clase vestida de calle, exactamente los mismos que faltan para que yo deje el colegio. Sí, ya sé que cabe la posibilidad de que tenga que repetir alguno de estos cuatro cursos que me faltan, pero eso no va a pasar porque este curso (y los que quedan) me voy a tomar en serio los estudios y así se lo dije a Blanca y a Susana cuando nos encontramos esta última tarde de vacaciones. Algo de lo que también hablamos fue que a partir de mañana en nuestra clase va a haber chicos, aunque al ser un colegio de monjas ellos son siempre minoría. Bueno, no en las clases de los pequeños en las que suele haber el mismo número de niñas que de niños. A ver si en nuestra clase hay alguno un poco mono.

Espero que mañana nos pongan  a todas mis amigas y a mí en la misma clase. Ya te hablaré de ello (de si estamos juntas y de si hay algún chico de esos que alegran la vista y animan a no faltar a clase, jeje).

 

Miércoles 16 de septiembre