Viernes 18 de septiembre

Llevo varios días, muchos, pensando en ello y esta tarde me decidí. Sí, hace tiempo que me di cuenta de que ya estaba harta del largo de mi pelo y ahora, de tenerlo hasta mitad de la espalda, lo llevo un centímetro por encima de los hombros. Aún no se lo he dicho a ninguna de mis amigas y sé que por ejemplo a Susi le va a gustar, aunque a Belén que adora el pelo largo y a ella le llega hasta la cintura, me va a decir que estoy loca, pero a mí me da igual. Me gusta cómo me queda, es más cómodo y creo que así parezco un poco mayor, porque el pelo largo le queda bien a las mocosas como Vero. A lo mejor el cambio sirve para que Jesús se fije un poquito en mí, algo un poco difícil estando en mi clase tías tan llamativas y con tanta pechonalidad como Eva Ramírez o Marián Blanco.

Mañana por la mañana vendrá la abuela y se quedará aquí el fin de semana. Sabes lo que significa eso, ¿verdad? Sí, que además de que mañana comeremos uno de sus maravillosos guisos, ¡no iremos nosotros al pueblo! Sé que hay mucha gente que adora ir, pero a mí no me gusta nada eso de estar rodeada de bichos (puag). Está claro que yo soy de ciudad.

Ya te contaré lo que me dicen las chicas de mi corte de pelo.