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  Buscó entre todas las cajas la que guardaba sus libros de clase. Cuando la localizó, la arrastró hacia las escaleras y una vez aquí tomó aire y la levantó a pulso estimando que en realidad aquel bulto no era tan pesado como el contenido de esos textos al que por segundo año consecutivo se veía obligado a enfrentarse.

  Comenzó a subir. Ya había recorrido la mitad del trayecto cuando inesperadamente pegó un tropezón y la caja se le cayó de las manos, provocando un fuerte ruido mientras rodaba con él escaleras abajo.

  El descenso terminó cuando tras el último escalón la cabeza de Emilio impactó con el frío suelo de mármol, instante en el que todo se volvió negro a su alrededor.

 

=> CAPÍTULO 1