
Perdón por confiar, por creer que era verdad, por jamás sospechar que alguien más podía engañar. Por pensar que yo era inmune, y que al vuelo las cazaba.
El cazador cazado, lo que tristemente ha pasado.
Presa fácil de mis propias mentiras, cuando tu dulce voz las repetía, mientras tu mirada en mí clavabas al tiempo que me ahogabas y asegurabas que desde siempre, ciegamente tú me amabas.
Me pido perdón(c) Ana María Otero
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Hay gente experta en engañar y personas expertas en «querer creer»… No sé, aunque duela a veces es mejor pecar de ingenuidad, ¿no?
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Genial Totalmente de acuerdo 👌
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