
Él la miró cuando pasaba a su lado
y ella bajó los ojos turbada,
con una tonta sonrisa dibujada en su cara.
¿Por qué con él no podía hacerlo,
si ella era de esas personas
que siempre mantenían la mirada,
provocando que fuera el otro el que la apartara?
Tal era su prepotencia
que con firmeza aseguraba
que nunca se fijaría en un hombre
que no fuera capaz de soportar su mirada.
Tan segura de sí misma estaba,
que nunca se paró a pensar que podía suceder al revés:
que fuera ella la que no pudiera aguantar
la intensa mirada de un hombre,
al que sin pretenderlo
había empezado a desear.

Una mirada (c) Ana María Otero
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Hermoso 💕😻
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