
Imagen de Alana Jordan en Pixabay
Desorden, descontrol…
Cualquier norma se olvidó.
Rutina interrumpida
por una absurda tontería,
que rompió la concentración
y el usual orden alteró,
causando en un primer momento
una molesta desazón.
Pero como dicen por ahí,
no hay mal que por bien no venga,
y la verdad es que no podemos negar
que cuando pase el tiempo,
sin duda con una sonrisa
vamos a recordar este insólito día
en el que algo inesperado
nos apartó de la cansina rutina.

Un insólito día (c) Ana María Otero
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