Como el ave Fénix

Me sobran los motivos para perder las ganas,

para que se agote la ilusión.

Pero con mi rendición,

sólo certificaría que es más fuerte que yo.

Y no.

Desde luego que en lo que a mí respecta

nunca obtendrá esa satisfacción.

Destrozo, fragmentos esparcidos…

No es la primera vez que pasa

y por experiencia se sabe

que después de mi inhumana destrucción,

siempre de mis cenizas he renacido,

más fuerte y audaz

que antes de mi supuesto final.

Como el ave Fénix

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