Renovarse o…

Ir hacia atrás para volver a empezar.

Tomar la decisión descartada,

que a lo mejor no era tan mala.

La elección tomada no fue equivocada.

En aquel momento resultaba adecuada.

Nunca hubo arrepentimiento,

porque fallo no se encontró.

Pero las circunstancias cambian

y también la necesidad.

¿Por qué no probar entonces

lo que aunque no antes,

ahora sí parece ser mejor?

© Ana María Otero

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