Sin fortuna

Sin fortuna en el juego,

ni tampoco en el amor.

Lo sabe, no hay duda

porque siempre fue de este modo,

y por mucho que le pese

nunca habrá otro.

Pero a pesar de todo,

a su lado quiere jugar esta partida

aunque la apuesta

incluya ineludiblemente su vida.

Perder, supondría el final,

pero no jugar,

sería lo mismo que dejarse matar.

Sin fortuna (c) Ana María Otero

Deja un comentario