
Te marchaste,
te apartaste
dejando en mí una parte de ti,
condenándome de este cruel modo
a que aprendiera a vivir así,
sufriendo el anhelo eterno por algo
que a pesar del ilusorio deseo
que la cercanía de esa parte de tu esencia
tan vivamente en mí alimenta,
nunca más será mío de nuevo.
Maldito traidor que me mostró el verdadero amor
y en su sufriente esclava me convirtió,
condenada a desear,
castigada a perpetuamente anhelar
algo que en realidad nada me importa ya.

Caprichosa condena(c)Ana María Otero
Hermoso y cruelmente real.
Abrazos 😙
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias por leerme e intervenir.
Un abrazo🤗
Me gustaMe gusta
Bueno!!
Me gustaLe gusta a 1 persona