
Imagen de ryo taka en Pixabay
Una acaba,
otra empieza
y así otra vez se inicia la cuenta.
Dar vueltas y más vueltas
sin saber cuántas lleva.
No existe un por qué,
sencillamente es,
porque así tiene que ser.
No busques un motivo,
no quieras hallar razones,
porque aunque existan no se encuentran
y buscarlas, ya no merece la pena.

Sencillamente así(c)Ana María Otero