
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay
Te busco y no te encuentro,
es verdad que ya no estás dentro.
Te apartaste,
te marchaste
aunque te invitamos a quedarte.
Tú percibías,
tú sentías
que este no era tu lugar,
que aunque lo intentaras
no podrías encajar,
pero de todos modos
te permitiste curiosear,
descubriendo un perfecto mundo nuevo
en el que para ti no había hueco
y aunque lo intentaras no encajabas.
Por eso en silencio desapareciste
para nunca más volver,
repitiendo que el fallo estaba aquí y no en ti,
porque tu ingrato orgullo lo dibuja así.

Según tu interpretación(c)Ana María Otero