Maldito castigo

Imagen de Pete Linforth en Pixabay

Atado, atrapado, de mi libertad privado.

Absurdamente retenido por algo inmerecido,

por un delito que nadie ha cometido.

¿Por qué yo? ¿Por qué a mí si no debería ser así?

Me gustaría recuperar mi vida, esa libertad que antes tenía,

aquella que a pesar de disfrutarla, en realidad no valoraba,

probablemente porque sin molestarme en buscarla,

ahí siempre la encontraba.

Es triste que sea necesario perder

para aprender a apreciar lo que nunca ya se podrá recuperar.

Maldito castigo(c)Ana María Otero

Deja un comentario