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El momento pasó y lo peor de todo: la presunción.
Noches de desvelo, momentos inquietos porque aquella vez no fue como debía ser.
Un ruido atroz, falta de espacio y oscuridad. Combinación fatal que con un poco de empatía se puede suavizar.
Palabras amables al marchar y encender la luz antes de cerrar.
Así parece que el espacio aumenta y hasta el estruendo más suave se aprecia.
Gracias por ponerte en mi lugar, por ayudarme a conservar la estabilidad.

Lo peor fue la presunción(c)Ana María Otero