La temeridad

  Fue un error, aún no entiendo cómo pasó. Mi intención no era entrar, sólo quería desde lejos mirar. Pero la curiosidad fue  más fuerte que yo y cuando me quise dar cuenta detrás de mí se cerró la puerta.

  Ya es tarde para lamentos y muy a mí pesar ahora me encuentro dentro. Puedo entenderlo como un castigo, de sobra sé que no es seguro jugar con fuego, pero una vez más mi temeridad preparó un motivo nuevo para recordar que antes de actuar no está de más volverlo a pensar.

La temeridad(c)Ana María Otero

Deja un comentario