Nunca jamás

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

   Nunca estuviste porque jamás exististe. Algo aparentaba entrar y simulaba esperar, reemplazando a una presencia que no podía ser cierta.

   Sin sustancia, sin esencia, una burda fachada a la medida del observador creada.

   No hay mentira, no hay verdad, ¿cómo pretender encontrarlas cuando nada de aquello es real?

   Acertadas incongruencias, dudas aparentemente resueltas. Decir, desdecir… ¿Acaso es posible si de verdad no puede existir?

Nunca jamás(c)Ana María Otero

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