
Hermoso mundo de cristal que no se puede tocar, sólo verlo de lejos y así su brillo apreciar. Frágil y artesanal construcción que nadie sabe quién creó.
Un mágico tesoro que algunos dicen que surgió de un sueño y es por eso que no tiene dueño. Otros que es sólo una fantasía que de verdad nunca existiría.
Realidad, utopía… La eterna duda de la vida.

Mundo de cristal(c)Ana María Otero