Nunca fue su dueño

   Él nunca fue su dueño. Solamente hubo un acuerdo respecto a una transacción.    Si siempre sucedía de ese modo, ¿por qué en aquella ocasión para él era tan difícil decir adiós?    Sabía que aunque jamás volviera a fijar sus ojos en él, nunca olvidaría aquel cuerpo perfecto que con sus manos húmedas … Sigue leyendo Nunca fue su dueño