Te marchaste, te apartaste dejando en mí una parte de ti, condenándome de este cruel modo a que aprendiera a vivir así, sufriendo el anhelo eterno por algo que a pesar del ilusorio deseo que la cercanía de esa parte de tu esencia tan vivamente en mí alimenta, nunca más será mío de nuevo. Maldito … Sigue leyendo Caprichosa condena
