
Dos gotas de agua resbalan por el frío cristal, desean tocarse, rozarse, mirarse. Se deslizan lentamente y en silencio, cruzándose la mirada, una mirada enamorada. Llega el final del cristal y no se han tocado, ni siquiera se han rozado, mis dos lágrimas, una tú y otra yo. Fue entonces cuando sentí tu aliento en mi cuello, y en tu mirada deseo, deseo y amor. Pero desperté de mi sueño. Tú allí no estabas, no era tu aliento lo que sentía en mi cuello, sino la brisa fría que sienten los que aman y no son correspondidos.
Quizás un día sienta tu aliento, me derrita en tus besos, y pueda sentir tus manos sobre las mías, con las miradas unidas, yo tu vida y tú la mía, dulce sueño de amor que ojalá un día se haga realidad, contigo y conmigo como héroes de leyenda, seres de otro mundo perdidos en el tiempo, pero siempre unidos el uno al otro como si de un solo cuerpo se tratara, tú y yo fundidos en un abrazo, dormida en tus brazos, viendo ponerse el sol, como símbolo de nuestro amor y nuestra pasión.
Te llevo para siempre en mi corazón, amor.
Hoy estamos todos palpitando en amor apasionado. ¡Qué contagio más hermoso!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Cierto 😍
Me gustaLe gusta a 1 persona
La vida de las gotas de agua es breve y hay demasiado de todo como para pensar en encontrar almas gemelas… sí, igual que la vida de los humanos…
Me gustaLe gusta a 1 persona