
Me despierto y junto a mi cuerpo el tuyo siento,
avivando los recuerdos del momento,
de ese instante secreto que otra vez fue sólo nuestro.
Tú, yo, uno, dos.
Enlazados, enredados.
Perfecta conjunción que nunca se rompió.
Desde el principio, hasta el final,
porque nada va a cambiar.
No más dudas, ni recelos porque ahora sabemos todo esto es cierto.
Tardamos en encontrarnos y ahora no podemos separarnos.
A lo mejor ya estaba escrito, si es verdad que existe el destino,
o puede ser algo improvisado,
que día a día los dos vamos creando.
Da igual, no quiero pensar más, lo realmente importante
es que ahora ninguno de los dos quiere marcharse.

Perfecta conjunción (c) Ana María Otero
Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.