Alzar el vuelo

(Photo by Mohan Nannapaneni on Pexels.com)

Dejé la puerta abierta.

Parecía que no querías salir,

pero sabiendo que de este modo

obtendrías algo mejor,

yo te animé a hacerlo.

No sin miedo,

cautelosamente alzaste el vuelo.

Entre lágrimas

e ignorando los reproches,

observé como de la jaula te alejabas,

volando libre hacia un destino mejor

del que te esperaba aquí junto a mí.

Ahora no estás,

pero yo sé que a pesar del dolor

que en un principio por mi causa sufriste,

gracias a mí también supiste

lo que era ser realmente feliz.

¿No te das cuenta ahora

de lo absurdo de los reproches,

de las maldiciones

que durante tu partida pronunciaste?

Da lo mismo, ahora ya no importa.

Que todo lo malo quede olvidado,

conservando sólo el recuerdo

de todo lo bueno obtenido. 

Alzar el vuelo (c) Ana María Otero

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