Esclavo y cautivo

   Ella me traicionó, ella me vendió.

   Con falsos sueños de mí, pobre iluso, obtuvo todo lo que quiso.

   Me llamó, yo me acerqué. Me cameló y en ella absurdamente confié.

   Dulces caricias, dejando un reguero con todo su veneno.

   La primera y la última, por siempre la única.

   Esclavo y cautivo para siempre porque ese es ya mi destino.

   Sin pensar la elegí y a su lado llegué creyendo que había ganado, pero ahí me equivoqué. Creí que podría escapar, que no me iba a enganchar, y que cuando yo quisiera de este vicio maldito me podría apartar.

   Pero es más fuerte que yo y aunque sé que me mata, no lo puedo dejar.

   Ay mamá. ¿Por qué no te hice caso cuando me pedías que no me acercara? ¿Por qué no te escuché y tu sabio consejo rechacé?

   Ahora es tarde, porque el veneno acaba ya con esta vida en ti engendrada.

   Porque yo me alejé ahora no te tengo a mi lado, para pedirte perdón, para decirte adiós, para apretar tu mano mientras siento que para siempre me voy.

A la memoria de A. –

Esclavo y cautivo (c) Ana María Otero

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3 comentarios sobre “Esclavo y cautivo

    1. Un pequeño homenaje para un amigo que se dio cuenta demasiado tarde de su error (si no pongo su nombre completo es porque es el mismo que el de un cantante que murió hace algún tiempo por el mismo motivo y no quiero que parezca que está dedicada a este cuando el Antonio para el que la escribí era otro).

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