
La soledad, mi fiel compañera,
una sombra que nunca me deja,
ni siquiera cuando tú apareces
y tan inútilmente intentas demostrar
cuanto me quieres.
Confieso que la temo
y que siempre la espero,
sabiendo que aunque tú estés,
ella no tardará en dejarse ver.
Yo no deseo que lo haga,
pero sin querer o queriendo,
por negligencia o descuido,
tú siempre consigues que venga.
Busquemos una solución
porque para mí es imposible soportar esto.
Contigo o sin ti,
¿por qué nunca siento que estás aquí?


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Una belleza que representa una soledad abrumadora. Abrazos
Gracias por pasarte por aquí e intervenir.
Me halaga que te haya gustado.
Saludos.