Sólo teatro

Todo parece verdad,

aunque lo que ves no sea real.

Yo no soy quien tú crees,

pues sobre el escenario

sólo interpreto un papel

Finjo ser quien no soy,

actuando tal y como

lo exige el director.

El público espera un personaje

en el que sin dudarlo cada día me convierto yo,

dejando a un lado mi identidad,

mis propios deseos

y hasta mi forma de hablar.

Olvido quien soy,

lo que siento,

lo que deseo…

Tengo un personaje perfecto al que me debo.

No soy yo pero,

¿qué más da

si sólo encuentro vida

en esta absurda mentira?

© Ana María Otero

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