
No estuviste,
nadie te echó de menos.
¿Quién podría añorar tu veneno?
Sí, es verdad,
la primera vez yo abrí la puerta
y te dejé pasar sin sospechar
lo que a partir de ahí iba a pasar.
En un principio alegría,
vida e ilusión,
que inesperadamente se transforma
en un castigo,
una penitencia,
una cadena que dolorosamente aprieta.
Todo debía parar,
de algún modo terminar,
porque ninguna condena debe ser eterna.
Te invité a marcharte,
te reíste arrogante
y yo sin pensarlo actué,
antes de que empezara todo otra vez.
Te lo dije,
muchas veces te avisé,
algo que todos conocían,
como todo lo que tras la puerta
en secreto hacías.
Por ello nadie habla,
por ello mirando hacia otro lado
del mismo modo que siempre hicieron,
todos de largo pasan
sin preguntar dónde estás,
porque aunque nadie diga algo,
sin duda alguna ni tampoco pena,
todos saben que no te verán nunca más.

Hermoso texto 💝
Me gustaLe gusta a 1 persona
Mil gracias 😀
Me gustaMe gusta