Dices que eso no te importa porque ahora estás en otra onda.
¿A quién esperas convencer con eso? ¿A mí?
No. Te conozco, me conoces.
Tú no eres tan ingenua, ni tampoco yo iluso.
Sin duda una vez más se trata de nuestro absurdo juego de complacencia,
ese en el que aunque se pretenda,
nunca se engaña a quien conoce las reglas.
Si yo digo que para siempre me voy,
tú mi decisión aceptas y muestras una aparente indiferencia mientras me acerco a la puerta,
porque sabes que aunque salga no tardaré en estar de vuelta.
Porque tú me importas. Porque yo te importo.
¿No te parece que ya es hora de dejar de jugar
y de reconocer que esto que existe entre nosotros es ahora algo real?


Nuestro absurdo juego(c)Ana María Otero
Me encanta cómo en este texto desnudas los sentimientos de una manera tan honesta. Es como si hablaras directamente al corazón, sin rodeos, con esa mezcla de cercanía y valentía.
Reflejas perfectamente ese tira y afloja que a veces tenemos cuando queremos protegernos, pero al final, no podemos ocultar lo que realmente sentimos. Es un momento de verdad, de dejar de lado los juegos y simplemente aceptar lo que hay. Es hermoso, de verdad.
Un abrazo, Ana. 🤗🌷
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me alegra mucho que te haya gustado 😄
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias por intervenir y compartir conmigo tus impresiones.
Un abrazo muy fuerte🤗
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hermosa descripción de la realidad por la que atraviesan miles de parejas a causa de sus egos. El problema es que si el juego se extiende demasiado, a la larga uno de los dos termina sufriendo, Excelente querida amiga!! Abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias, me alegra mucho que te haya gustado este modo de exponer algo realmente frecuente.
Mil gracias por tu intervención.
Un abrazo🤗
Me gustaLe gusta a 1 persona