
Imagen tomada de Internet. (Derechos a quien corresponda)
Sendero escondido al que nunca antes había accedido. Tal vez fue un rayo de sol u otro brillo de cualquier color el que me empujó a caminar por aquel recóndito lugar que no era ni siquiera capaz de sospechar adónde me podría llevar, pretendiendo olvidar o en su defecto inexorablemente apartar todos los recuerdos de mi ingrata vida en un maltrecho lugar al que un día a la fuerza me arrastraron y en el que sin motivos a mi suerte traicioneramente me abandonaron. Pero no, el martirio acabó y ahora soy yo la que sin pedir nada se aparta.
Caminé tranquila por aquella senda de tierra libre de hierba, protegida del radiante sol por las ramas de los árboles que sobre ella se cruzaban formando una hermosa coraza.
A lo lejos se escuchaba un sonido, sin duda un riachuelo que ni siquiera sabía que existía, el cual no tardé en divisar y a cuyo lado decidí caminar pues así podría ser mi guía si en algún improbable momento decidía que lo mejor era regresar a un lugar del que en aquellos momentos con tanta fuerza deseaba para siempre dejar atrás.
Poco después fui consciente de que no caminaba sola y que mis pasos eran acompañados además de por el vuelo de diversas aves que desde lo alto mi rumbo seguían, por los de criaturas mágicas que fuera de este lugar no existían y que con sus risas impregnaban de alegría esta nueva vida que a partir de ahora sería la única que yo viviría.
© Ana María Otero
Fantástico 💝
Yo camino y corro para olvidar. Una buena forma de perderse de uno mismo.
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A veces es necesario hacerlo, ¿verdad?🤗
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