Caprichosa condena

Te marchaste,

te apartaste

dejando en mí una parte de ti,

condenándome de este cruel modo

a que aprendiera a vivir así,

sufriendo el anhelo eterno por algo

que a pesar del ilusorio deseo

que la cercanía de esa parte de tu esencia

tan vivamente en mí alimenta,

nunca más será mío de nuevo.

Maldito traidor que me mostró el verdadero amor

y en su sufriente esclava me convirtió,

condenada a desear,

castigada a perpetuamente anhelar

algo que en realidad nada me importa ya.

Caprichosa condena(c)Ana María Otero

3 comentarios sobre “Caprichosa condena

Deja un comentario