
Un castigo de amor.
Bendita maldición que a quererte me condena
y a dejarme amar por alguien tan especial.
Venturosa sanción para eternamente
y sin redención cumplirla los dos.
Tú y yo, perennemente condenados,
para siempre castigados a amarnos,
a profundamente desearnos,
a verdadero amor por siempre entregarnos.
No, mejor no busques el perdón
porque está sempiterna sanción
es en realidad un regalo
que en el pasado
los dos con creces nos hemos ganado.

Un castigo de amor(c)Ana María Otero
-Música Romántica Instrumental–