La mejor solución

Miró por instante hacia atrás

y nada bueno encontró.

Sólo recuerdos ajenos,

de esos de los que nadie es dueño

y que si ahora a alguien los pretende

ojalá muy lejos se los lleve.

Porque ya no quiere saber,

desea nunca más volver a ver.

Anhelando que de su recuerdo se borre

para así volver a empezar

en algún lejano lugar.

Sin momentos, sin recuerdos,

como si todo fuese ahora nuevo,

como si lo vivido en realidad nunca hubiese sido.

Hasta nunca, adiós,

porque si alguna vez pasó

desde hoy y sin remisión

al olvido para siempre lo lanzó.

La mejor solución(c)Ana María Otero

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