
El día del plim o el día del plom, cuando el final empezó o por fortuna acabó.
Cerrando unas puertas, dejando otras parcialmente abiertas.
Nada sale, nada entra pero a la larga todo se renueva.
No quieras ir, tampoco venir. No es aquí, no es allí. Sin ser, sin estar, pero buscando alguna realidad.
Desde el día del plim, o el día del plom, cuando el final empezó o por fortuna acabó.

El día del plim o el día del plom(c)Ana María Otero