
Cambiar de ruta por variar y sin esperarlo llegar al mismo lugar.
Caminos convergentes en lugar de divergentes, ideal para sin esperar volver a errar.
Primero hacia allá, para sin acertar adentrarme en la tempestad. Rectificar hacia acá, para que sin avisar otra distinta me vuelva a alcanzar.
Mejor pongo rumbo a puerto y caminando a mi casa regreso, dejando el mar para el verano y de momento en tierra firme continúo plantado.

Mejor para el verano(c)Ana María Otero