
Imagen de Gordon Johnson en Pixabay
—Ese beso era mío. ¿Por qué me lo has robado?
—Si quieres que te lo devuelva, ven aquí a buscarlo.
Se acercó a su lado y se lo llevó por otros dos acompañado.
— ¡Eh! ¿Qué es lo que haces?
—El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón—apuntó sustrayendo ahora el tercero.
—No te vayas, espera, ¡que también yo he de redimir mi falta!
Y de este modo siguió el juego, alimentando beso a beso el deseo.
Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.
Genial!!!
Me gustaLe gusta a 1 persona