
Dame la mano,
acompáñame un rato.
Observa el camino,
recórrelo conmigo.
Quizás suene a cuento,
pero no quiero ir solo.
No me asusta la oscuridad,
no le temo al frío.
Sólo me aterra despertar
y haberte perdido.
Caminar y dejarte atrás,
marcharme y entre mis brazos
nunca más poderte estrechar.
¿No te das cuenta?
Tú eres mi vida
y como sin ella,
para mí sin ti
ya nada me queda.


Acompáñame (c) Ana María Otero
Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.
no es soledad cuando se cuenta con una ausente presencia que nos acompañe…besos al vacío desde el vacío
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