Tú tienes la culpa

Tú, sólo tú tienes la culpa,

porque todo depende de si estás o no estás.

Durante tu ausencia miro el reloj

y parece que no quiere avanzar,

resistiéndose a alcanzar el momento

en el que por fin vas a llegar.

Minutos son años,

cada hora un siglo o dos.

Agónica espera durante la cual suena el tic,

y el tac parece que no quiere llegar.

Ante tu presencia todo cambia

y el segundero se acelera,

para durante un único parpadeo

recorrer toda la esfera.

La responsabilidad es tuya

y por ello también la obligación

de arreglar la situación.

¿Dices tú que la culpa es mía

porque cuando cerca de ti estoy o no,

el que se altera es tu reloj?

Entonces eso significa que se trata de una avería

por los relojes de los dos compartida,

así que debemos tomar medidas

para que se invierta el ciclo.

O mejor aún para que ahora

y mientras estamos los dos aquí,

por un instante se pare el tiempo

y así poder experimentar que este momento,

nuestro momento,

al menos por una vez

no se va a acabar antes incluso de empezar.

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