
Deseo y despedida.
Terrible combinación
que tras cerrar la puerta,
hasta al más impasible desespera.
Por eso te pido
que cuando llegue el inevitable momento
no me rompas el alma pronunciando adiós.
Dime sólo hasta luego,
dejando abierta la posibilidad
a un nuevo encuentro.
Nadie dice que la vida sea fácil,
pero nunca confundas imposible con difícil.
Esperar no es agradable,
pero menos lo es
intentar borrar a quien no puedes,
no quieres dejar de amar.
Sí, la espera desespera,
pero la posibilidad del reencuentro
la hace más llevadera.
Por ello antes de irte
no me digas adiós,
dime sólo hasta luego
y así los dos podremos reencontrarnos
al menos en un sueño
cuyo final siempre estará abierto.


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