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Te atreviste a soñar un sueño a pesar de estar despierto, sabiendo que pasara lo que pasase iba a ser verdad, que nada acabaría con el despertar, que en la vida real todo aquello lo ibas a encontrar.
Quisiste correr el riesgo sin pararte a pensar en todo lo que iba a pasar.
¿Te arrepientes? ¿Lamentas ahora no haber tenido en cuenta las consecuencias de soñar una realidad que de sobra sabías que en la vida real no podía pasar?

Una decisión temeraria(c)Ana María Otero