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Una sombra en la pared,
un reflejo en el espejo.
No deben estar ahí
pero nunca causan miedo.
Sólo observan y analizan,
protegiendo con esmero
lo que perciben valioso
aunque otro sea su dueño.
Nunca piden nada a cambio,
porque es su castigo eterno,
al haber tomado en vida
algo pese a que era ajeno.

Una sombra en la pared(c)Ana María Otero