Estamos condenados

Estamos condenados

y por ello aunque queramos

no podemos dejar de amarnos.

Una sanción,

una maldición

gracias a la cual

el uno por el otro pierde la razón.

Sabiendo que tú por mí sientes lo mismo,

¿es un castigo o una bendición,

notar como minuto a minuto

 voy muriendo por tu amor?

Estamos condenados (c) Ana María Otero

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