
Estamos condenados
y por ello aunque queramos
no podemos dejar de amarnos.
Una sanción,
una maldición
gracias a la cual
el uno por el otro pierde la razón.
Sabiendo que tú por mí sientes lo mismo,
¿es un castigo o una bendición,
notar como minuto a minuto
voy muriendo por tu amor?


Estamos condenados (c) Ana María Otero
Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.
mejor saberse condenado que nunca haber vivido una pasión…besos al vacío desde el vacío
muy cierto